domingo, 27 de mayo de 2007


Doctor, le tengo una queja.
y es que en realidad me preocupa la cercanía de los ojos, la mirada penetrante masculina, cuando no la deseo.

Y, caballero, apurese en aclarar ese nudo en mi cabeza.

No, no se ria diciendo que tengo el pelo enredado. No me causa gracia, menos porque ya metí las patas tan adentro en el barro, que ya ni pensar claro puedo.

Oiga, le exijo respuestas ya.

Digame, señor: debo pensar en amor todo el tiempo?...
No, cierto?...
Porqué, entonces, la cabeza no deja de dar vueltas lentas y amplias?
Porqué se oyen nombres, siluetas que podrían servir para el abrazo, para el dormir tranquilo, y para el nuevo viaje...
A la vez se rechazan. No. Surge nuevamente la voz esta que se queja por no ser independiente.
La niña, doctor; se apodera. Y nos preguntamos ella y yo si solas somos suficientes, o realmente debieramos jugar a amar.
Pero, señor doctor.
mi consulta iba a otra cosa...
quería decirle que...
y, ay, ya lo empece a decir, pero me cuesta...
siento un poco de pena.
ya no soy parte de mi lugar
no veo en las caras de mi gente la familiaridad
y lloraría dos lagrimas,
me organizo y ya soy de mi.
sola pues.
Lo dificil será dejar de ser la niña sola
para ser la sola a secas.
Al vivir independiente, no se permite el puchero...
Es precisa la valentía.
Y... está en este corazón tembloroso?
Seríamos capaces de hacer inventario de las virtudes en este cajón?

Ya, menos palabras y más accion, claro.

Lo último, si huyo...
huyo sola?
está mi corazón, en esa casa
y se quedaría aguantando lo que yo dejo.
mi chiquita, y pesa la promesa esa.

Ya no se, caballero,
si me voy porque quiero,
porque debo
o porque grito.

Ay!
lo siento...
que le digo...
olvidelo.

sábado, 5 de mayo de 2007

Sentí pánico cuando miraste hacia esta dirección, podías verme a mi. Y es que jamás pensé que un rayo de sol fuese alimento para mi especie, y esta vez ni siquiera vi los reflejos en el agua, la tenía frente a mí, tema tabu, solo escuchaba araucarias y alerces del próximo siglo. Yo, pequeña gota de savia, me sentí piedra hermosa, destellando como lo hace el agua al atardecer, pero al alba. Y te descubriste miel, no somos muy distantes...

Noches como esta es cuando llega la larva para revolver el estómago, y desordena emociones incontenibles y angustias inusitadas. Este es el momento en que las cosas más simples se cuestionan, los temas contingentes se vuelven enormes y todo pasa a través de nuestras pupílas que se vuelven niñas caprichosas.

LLoraría por nada de puro placer. Me reiría de mi misma; contaría hasta el último pelo en mi cabeza y luego las estrellas para dormir. Vueltas y vueltas en mi cabeza, en mi cama, en la cuadra y en la vida. Carreteras circulares en cada submundo dentro de otro y otro, y otro universo.

Canciones de amor, por favor!!
Traigame mi chupete y mi peluche!
Ay!, porqué deseo solo una sonrisa.
dentro del juego, cierto límite se acepta.
Carreteras circulares...
Zancudos en mi frente, succionan la idea.
Militares en mis ojos, vigilan que expreso.
Tus labios en los mios, me dieron la idea.

Y si pues... luego entender, como cada vez, que... Niña... eres ilusa. Niña... confundes. Mañana vendrá otra vez la misma emoción, con distinto pelo, distinta sonrisa y volverás al coro de tu canción.