sábado, 5 de mayo de 2007

Sentí pánico cuando miraste hacia esta dirección, podías verme a mi. Y es que jamás pensé que un rayo de sol fuese alimento para mi especie, y esta vez ni siquiera vi los reflejos en el agua, la tenía frente a mí, tema tabu, solo escuchaba araucarias y alerces del próximo siglo. Yo, pequeña gota de savia, me sentí piedra hermosa, destellando como lo hace el agua al atardecer, pero al alba. Y te descubriste miel, no somos muy distantes...

Noches como esta es cuando llega la larva para revolver el estómago, y desordena emociones incontenibles y angustias inusitadas. Este es el momento en que las cosas más simples se cuestionan, los temas contingentes se vuelven enormes y todo pasa a través de nuestras pupílas que se vuelven niñas caprichosas.

LLoraría por nada de puro placer. Me reiría de mi misma; contaría hasta el último pelo en mi cabeza y luego las estrellas para dormir. Vueltas y vueltas en mi cabeza, en mi cama, en la cuadra y en la vida. Carreteras circulares en cada submundo dentro de otro y otro, y otro universo.

Canciones de amor, por favor!!
Traigame mi chupete y mi peluche!
Ay!, porqué deseo solo una sonrisa.
dentro del juego, cierto límite se acepta.
Carreteras circulares...
Zancudos en mi frente, succionan la idea.
Militares en mis ojos, vigilan que expreso.
Tus labios en los mios, me dieron la idea.

Y si pues... luego entender, como cada vez, que... Niña... eres ilusa. Niña... confundes. Mañana vendrá otra vez la misma emoción, con distinto pelo, distinta sonrisa y volverás al coro de tu canción.

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