
La forma en que descargaba todo ese caudal de adrenalina era en su pieza, sola antes de dormir, o contando trocitos de experiencia a su papá, quien solo prestaba su presencia.
La exitacion se iba gradualmente convirtiendo en alegria, a veces matizada con desgano, o nostalgia; dependiendo el color del cielo, o a veces simplemente tapizaba las paredes de su atipica vida. Y es que sus dias pasaban en mirar la vuelta del reloj, y salir a ver la gente pasar, de vez en cuanto un rayo de sol entiviaba sus horas y pintaba velocidades en sus ojos. En esos momentos deseaba encontrar a alguien que observando, se preguntara porque sonreia... Asi como de vez en cuando, dejaba el traje de ensueño en la casa, y salia sin prejucios a tirarse al mar de almas sin rumbo, y se sentia en casa mesclandose con todo tipo de personajes, y viviendo realidades externas como propias. Nunca sintiendose ajena, pero siempre atenta y con la mirada de una niña, reconocía cada lugar que habitaba.
Su comportamiento cambiaba en cada situación. Tenía una gama de personajes en el bolsillo que elegía cuidadosamente para adaptarse como camaleón, o como un actor frente a la improvisación. Podía elegir ser niña, madre o puta, disfrutando y viviendo todo por igual, siendo ella misma: la que luego llegaría a su casa a contarle a su papá. Mantenía un estricto orden en sus carácteres, sin permitir que se salieran de contexto, y ordenandolos con tal precisión que nadie percibia cuales eran los cambios salvo ella, como podia pasar de ser rojo a verde, o negro a blanco.
Tenía preferencia por lo oscuro, producto de tanto maniobrar su personalidad como a la arcilla. Ahora sus intereses se ligaban a los encuentros casuales, aprovechar el nectar de la gente por unos segundos, para pasar al siguiente. Sus sentimientos se limitaron, y actuaba por instinto. Guardaba su bien en cajitas acolchadas y lo llevaba consigo, pero bien resguardado cuando no lo necesitaba, y lo necesitaba cada vez menos. En más de una ocasión quizo sacarlos pensando que era correcto, y esconderlos rapidamente cuando el miedo le ganaba, o debilmente cuando sentía que se habia equivocado. Por lo mismo, a cada persona que quería, la apreciaba mucho más de lo normal, pero era capaz de desechar a otras facilmente. Pasó que una vez alguien que ella habia etiquetado como "Persona Preciada" o PP intentó pasarse al nivel de Encuentros Casuales, y el resultado fue desastroso...
Una vez corrompidas sus reglas; esas mínimas reglas de comportamiento, su frágil integridad se venía abajo. Las pasaban a llevar, rompiendo los delicados pétalos de su jardín. Silenciosa e invisible los recogía y volvía a construir su palacio mudo, sonriente, detrás del vidrio.
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