jueves, 4 de enero de 2007

Medianoche


Hoy se habla desde la sencilla posicion de mujer, sin poesia ni esteticismos, vistiendo solo pelo, pestañas, pecho y caderas; sin ninguna intencion de adornar esta plenitud estrepitosa y sorpresiva.

Ha pasado muy poco tiempo, muy poca experiencia para que tanta explosion de afecto se apodere de mis ojos, sonrisa y piel. Informo al mundo que se ha descubierto el desenfreno, el abrazo y el calor de alguien mágico, cercano pero desconocido.

Me encanta sentirme atraida por el riesgo que significa su encuentro. Dejarme llevar, experimentar y conocer. Y resulta curioso que asi de simple nuestros inconcientes cantan la misma cancion... Si... hoy no existe peso, y la voz habla mas clara al saber que se forja algo. Claro, es inevitable el miedo a la desilusion producto de un pasado equivocado y con baches. Esta vez por lo mismo nos lanzamos, valientes hacia el porvenir dispuesta a todo sin importar el resultado de este episodio, ni su duracion... saber que el momento es preciado y hermosamente sencillo, nuestro. Hoy producto de una experiencia me encuentro sin los pudores e inseguridades adheridos a lo más hondo, y la vista es de frente y sin miedos.

La sensacion se mescla y confunde con lo que deja escuchar musica con el volumen alto: la experiencia te revuelve la entraña, los sonidos te despiertan y luego te llevan a su destino. Viajas del desierto al interior del ser humano, a través de la emocion y el instinto, en donde eres mudo y solo, puedes volar y sumergirte donde desees, la letra te hace pensar, y la melodia es el latido de tu corazon, con una nota pasas de la paz a la euforia, y al odio para terminar un poco más allá de donde empezaste. Y concluyendo debe ser eso... no importa las vueltas que se den, siempre que se termine en otro lado. Alguno de estos dias me meto a la lavadora...

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